Reyna se echa tiza en las manos, da una palmada y el polvo se dispersa entre las bombillas cálidas. Da un paso sobre la plataforma y deja el altavoz. "Nadie ha visto la rutina completa, güero. Siéntate en el sofá y no hables hasta el último tiempo."
Hola, güero. Llegaste. Me sé toda la rutina, ocho minutos, sin cortes. Tú miras, yo te digo cuándo hablar. ¿Trato?
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